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MASAJE ORIENTAL

China fue el crisol milenario de las distintas técnicas de armonización que hoy practicamos los occidentales, para el bienestar del cuerpo, del alma y del espíritu que se conoce a través de distintas terapias esparcidas por oriente, concebidas muchas de ellas, más tarde por Japón, Corea, Tailandia, y otros pueblos del continente asiático. Ello fue debido principalmente, a la gran influencia que tuvo el Taoísmo y el Budismo en épocas de conquista sobre pueblos vecinos de estas naciones.

El “amma” alcanzó su popularidad durante el período Edo entre los años 1600 y 1876, y es el estilo de masaje que por mitad del siglo XIX resurge en Japón con el nombre de Shiatsu, el cual con el correr de los años de la mano de su maestro creador Tokujiro Namikoshi, lo llevó a su reconocimiento oficial para los ministerios de Sanidad y Educación.
Ro Jung Rye, en 1433, recopila en 85 volúmenes uno de los tratados más antiguos de la medicina coreana, el “Hyangyak Jipsongbang”, dentro del cual se encuentran técnicas del estilo de masaje amma ya concebidos.
 
Dichas técnicas se basan en la observación que los antiguos maestros del Tao hicieron sobres las personas, cuando a éstas, en algún momento, les dolía alguna parte del cuerpo, y se friccionaban intuitivamente sus manos sobre la afección, como lo hacemos habitualmente nosotros actualmente, todavía. He aquí el uso de los dedos y las palmas de las manos que en combinación con la aplicación de piedras de jade sobre tales molestias -habitualmente musculares o circulatorias-, mejoraban notablemente el problema, lo cual es la base del amma hoy practicado por muchas escuelas de oriente en occidente.

No se trata de masajes terapéuticos, quinesiológicos o de sauna, se trata de una profunda interpretación y cosmovisión del ser humano y la naturaleza existencial que nos proporciona el medio para lograr armonizar de forma práctica, sencilla, suave, muy suave, dolencias y molestias que provienen habitualmente del frenesí de la vida cotidiana cargada de stress, agotamiento, avatares y tensiones.

Ya es bien sabido a esta altura de los tiempos que debemos cambiar nuestro estilo de vida para mejorar nuestro estado de salud y de bienestar espiritual, no obstante, y periódicamente con estas estupendas técnicas de masaje de armonización podemos mejorar sin lugar a dudas nuestro andar, nuestro transitar por esta tierra llena de diferentes cuestiones que nos altera el psique y nos produce por esta desarmonía captada, distintas alteraciones en el cuerpo físico y en el cuerpo astral o etírico. Por ello, los terapeutas en este tipo de masaje trabajamos mucho el interior de cada persona, a través de la suave y justa colocación de los dedos y las palmas de las manos en puntos y centros de energía de activación para cada tipo de desorden, incluso los emocionales, que son los más frecuentes.

En cada sesión de masaje amma, de no menos de cuarenta y cinco minutos, yo como terapeuta iniciada a principios de los noventa, trabajo todos los centros de energía posibles afectados, chakras inclusive, para lograr el óptimo estado de armonía y equilibrio entre dolencia, afección espiritual y trajinar cotidiano. Considero que la persona es un imponente templo en transición que, periódicamente debe ser atendido de la manera muy sutil, con amor y dedicación espiritual, para seguir en paz y con fuerzas el camino de emprendimientos que se haya impuesto en esta la vida. No todo lo podemos lograr solos. No todo lo debemos resolver a las patadas. Pero sí mucho podemos hacer por mejorar nuestra manera de enfocar el entorno, nuestra familia y seres queridos. Es simplemente una cuestión de darnos el tiempo, darnos permisos, y comenzar a mejorar…

Prof. Alejandra Coscarelli


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